lunes, 17 de septiembre de 2018

LOS PINTORES DEL BÓSFORO. PRIMERA PARTE

1.- Los Sultanes y sus retratos - 2.- Los Embajadores y sus pintores - 3.- Representación de la Sociedad Otomana

Antes del surgimiento orientalista, durante más de 200 años a lo largo del S. XVIII, varios artistas europeos, entre ellos algunos pintores conocidos como Los Pintores del Bósforo, trabajaron y representaron el mundo otomano en sus diversos aspectos, quedando grabadas esas imágenes para la memoria visual y colectiva de la humanidad.

Extensión y Pérdida del Imperio Otomano
desde 1300 a 1923 (Imagen de wikipedia)
1. Los Sultanes Y Sus Retratos

A medida que los territorios del imperio otomano se expandían por toda la región mediterránea y Europa, el interés europeo en Turquía y los turcos crecía centrado sobre todo en la estructura del Estado otomano. Las relaciones políticas y comerciales durante el siglo XVIII, no sólo trajeron a la capital otomana a diplomáticos, comerciantes y viajeros, sino también a artistas, muchos de los cuales trabajaban en círculos diplomáticos. Bajo su influencia, los retratos de estilo occidental comenzaron a ganar terreno en los círculos de la corte otomana.

Desde el siglo XVI, existía la tradición de pintar retratos de los sultanes otomanos con la técnica de la miniatura, legado de las pinturas procedentes del imperio persa. Los otomanos documentaban su historia en los manuscritos ilustrados, donde reflejaban la vida de los sultanes, las crónicas de sus reinados, los relatos historiográficos, las celebraciones y fiestas, etc. 

(Ejemplo el libro de miniatura llamado Surname-i Vehbi, Libro del Festival , que ilustra los festejos de la ceremonia de la circuncisión de los hijos del sultán Ahmed III)

Desde el reinado de Selim III en adelante, muchos artistas locales hicieron retratos usando técnicas occidentales. El retrato del sultán Mahmud II, pintado al óleo y posando con la nueva indumentaria de estilo occidental que él introdujo en una de sus reformas, es un claro ejemplo.

El Sultán Mahmud II, antes y después de introducir su reforma de la nueva indumentaria.

1 - Pintura en Miniatura del Sultán Osman I, fundador del Imperio Otomano. Palacio de Topkapi, Estambul. - 2 - El Sultan Selim III en su Audiencia. Pintado por Konstantin Kapidagli.
Konstantin Kapıdağlı, fue pintor de la corte otomana. Las fechas y lugares del nacimiento y muerte son desconocidas. La mayoría de sus obras fueron creadas a finales del S. XVIII y principios del XIX. Fue comisionado por el Sultán Selim III para realizar los grabados de los sultanes otomanos hasta que en 1807 la comisión se cancela por la deposición del Sultán. La mayoría de los sultanes representados habían fallecido antes de la creación de los retratos, por lo tanto, las caras son idealizadas e imaginativas. Ésta serie albergaba a los sultanes en un marco, con imágenes adicionales que representan una escena de la vida del sultán. 

La serie de retratos iniciado por Selim III, fue completada por Mahmud II con grabados de John Young, a los que añade una cuenta biográfica a cada uno de los emperadores.


Coronación de Selim III, c. 1789, por Konstantin Kapidagli. 
Museo del Palacio de Topkapi
2. Los Embajadores Y Sus Pintores

Uno de los temas más comúnmente pintados por los artistas europeos empleados en círculos diplomáticos fue la ceremonia de audiencia en la corte otomana. Según el protocolo otomano tradicional, estas ceremonias siempre tenían lugar el día en que a los jenízaros (soldados) se les pagaban los salarios trimestrales.

El embajador y su séquito irían al palacio por la mañana y entrarían acompañados por la escolta jenízara. Una vez pasada la Puerta más Exterior del Palacio (Bâb-ı Hümâyûn) y cruzado el primer patio, se llega a la Puerta del Saludo (Bâbü's-selam), allí se desmontan de sus caballos y desenganchan sus espadas antes de entrar. Aquí verían la distribución de comida a los jenízaros, una ocasión conocida como çanak yağması (el saqueo de los cuencos).
La ceremonia de los cuencos representada por Jean Baptiste Van Mour"Delegación de embajadores pasa por el segundo patio del palacio de Topkapi" Museo Pera, Estambul. 

Luego la delegación sería admitida en una cámara junto al Dîvân-ı Hümâyûn (Consejo Champer), donde se prepara el banquete, actuando el gran visir como anfitrión. Una vez finalizada la comida, pasan a la sesión del Dîvân. Más tarde el embajador es vestido con un caftán ceremonial conocido como hilat. Portando sus regalos, el embajador y sus acompañantes pasan a través de La Puerta de la Felicidad (Bâbü's-saade) a la tercera corte, donde está la Sala del Trono.

Después de intercambiar las cortesías, el embajador le daría sus credenciales al intérprete, que pasaba de mano en mano entre los oficiales otomanos y finalmente el gran visir lo colocaría junto al sultán en su trono. El gran visir respondería al embajador en nombre del sultán, y la ceremonia llegaría a su fin.

El Sultán Ahmed III recibe al embajador francés Vizconde de Andrezel en el Palacio de Topkapi, por Jean-Baptiste Van Mour (1671-1737)
Audiencia al embajador francés Charles Gravier Conde de Vergennes con el Sultan Osman III en Constantinopla, por Antoine de Favray (1706-1792)

3. Representando A La Sociedad Otomana

Los artistas europeos que vinieron a Estambul como miembros de séquitos diplomáticos representaron escenas de diferentes partes de la capital otomana, trajes distintivos usados ​​por las diferentes clases de personas en el imperio, y retratos de embajadores extranjeros, intérpretes y, cada vez más, de dignatarios otomanos.

A mediados del siglo XVI, el geógrafo oficial de la corte real francesa, Nicolás de Nicolay (1517-1583), viaja a Constantinopla como miembro del séquito del embajador del rey Enrique II de Francia ante el "Gran Turco", Solimán el Magnífico. Realizó 60 dibujos que son una inestimable fuente de información sobre las personas en el Imperio Otomano del siglo XVI. La primera edición se realizó con grabado en cobre de Louis Danet y fue impresa en Lyon en 1568. Se reimprieron y se tradujo a otros idiomas europeos hasta el siglo XVII.

Mujer Noble de Turquía
Mujer de Turquía paseando a sus hijos
Dama turca paseando por la ciudad
El artista francés George de La Chappelle, vivió en Estambul durante varios años, mientras que La Haye se desempeñó como embajador de Francia en la Sublime Puerta (1639-1660). Retrató a mujeres de diferentes grupos étnicos en la plena naturaleza de Estambul y otras áreas. Su álbum de dibujos de mujeres se publicó en 1648 y se reimprimió diez años después, en 1658. En su álbum, La Chapelle representa mujeres con trajes típicos con realismo dinámico, y enmarca el tema principal del dibujo con detalles encantadores. Momentos conocidos y monumentos de la capital otomana se encuentran en el fondo de sus pinturas.

Bailarina Otomana
Mujer del Haren montando a caballo


Uno de los artistas europeos más notables que trabajó en Estambul en el siglo XVIII fue también el caballero de Malta, Antoine de Favray. Empleado de los embajadores franceses Conde de Vergennes y Conde de St. Priest, llegó a Estambul en 1762. 

Los retratos que hizo al embajador Vergennes y a su esposa, muestran que la pareja no sólo vestían con trajes turcos, sino que incluso se sentaban al estilo oriental.

Retratos del embajador francés Charles Gravier, Conde de Vergennes y su esposa vestidos "a lo turco", por Antoine de Favray. 
Museo Pera. Estambul.

David George van Lennep, el comerciante principal de una fábrica holandesa ubicada en Smyrna, su esposa e hijos, también fueron retratados con vestuario oriental por Antoine de Favray. El retrato se encuentra en el Museo de Amsterdam y se puede observar con todo detalle en la web del museo: www.rijksmuseum.nl/en/collection/SK-A-4127


El comerciante David George van Lennep y su familia. 
Museo de Amsterdam
Algunos de los más famosos artistas conocidos como LOS PINTORES DEL BÓSFORO, son:

Jean-Baptiste Van Mour (1671-1737) - Jean-Etienne Liotard (1702-1789) - Antoine de Favray (1706-1792) - Philip Ferdinand von Gudenus (1710-1783) - Louis François Cassas (1756-1827) - Armand-Charles Caraffe (Paris, 1762 - 1822) - Antoine-Laurent Castellan (Montpellier, 1772 - Paris, 1838)Cosimo Comidas de Carbognano (?-?) - Comte de Choiseul-Gouffier (1752-1817) - François-Marie Rosset (French, 1752–1824) - Louis Francois Sebastian Fauvel (1753-1838) - Jean-Baptiste Hilaire (French, 1753-1822) - Luigi Mayer (Italian, 1755–1803) - Antoine Ignace Melling (German, 1763–1831)


FUENTES:

Arts And Culture - Travelogues - Qantara. Patrimonio Mediterráneo - Les Peintres du Bosphoreau Dix-HuitièmeSiècle, impreso en Paris en 1911 - Damas de Oriente. Cristina Morató. 2001 - Wikipedia

jueves, 30 de agosto de 2018

ALEPO, EL CORAZÓN DE LA MÚSICA ÁRABE.




ESCRITO POR NADA CHOUAIB
¿SABES POR QUÉ EL MUNDO ÁRABE LLAMA A ALEPO  “OUM EL TARAB” ?

OUM EL TARAB, significa la madre del Tarab.

La palabra TARAB en árabe viene del verbo TARIBA (sacudir). Significa estar emocionalmente sacudido o removido por un hermoso poema o música. Es un estado psicológico complejo que afecta al espectador al escuchar una pieza musical o poética. Autores clásicos lo describen como el punto de encuentro de la alegría y de la tristeza. Varios autores del pasado relatan casos de desmayos, de perdida de razón e incluso de muerte, provocados por éste éxtasis. El Tarab es la quinta esencia de la música árabe, se volvió sinónimo de canto clásico en numerosos países y por extensión se define como un estilo musical.

Como lo atestigua la literatura antigua, incluso antes de las primeras dinastías árabes en Siria, Alepo era ya reconocida por sus grandes voces y su público experto, y lo sigue siendo hasta hoy.

EL PÚBLICO MÁS EXPERTO

En Alepo existe un grupo de oyentes expertos llamados “Sammi3a”, nombre derivado del verbo “Same3” (escuchar). Son un público muy conocedor de Alepo, y los aficionados de música más expertos y más reconocidos por su juicio seguro. Son los árbitros del buen gusto y tienen el poder de decidir del éxito o el fracaso de un artista.

Una anécdota famosa cuenta los primeros pasos del compositor legendario Mohamed Abdel Wahab en Alepo a principio de los años 1930. En aquella época, Abdel Wahab empezaba solo a ser famoso en Egipto. Fue contratado en Alepo para dar dos conciertos. Era la primera vez que se producía en la ciudad de Oum el Tarab. Cuando llegó al teatro el primer día, se quedó muy decepcionado porque poquísimas butacas estaban ocupadas, quizás 7 en un teatro de 2000 plazas. A pesar de todo, dio un gran concierto como él lo sabia dar. Pero la segunda noche se quedó asombrado: las 2000 butacas del teatro estaban llenas, y 2000 personas más se habían quedado en la calle sin entradas. Abdel Wahab preguntó entonces al organizador una explicación para este cambio tan drástico. Este le contestó: 

“Los que vinieron a verte el primer día son parte de la sammi3a. Nadie en Alepo iría a ver un concierto sin la aprobación de la Sammi3a. Ya que les hiciste una fuerte impresión, al segundo día toda la ciudad vino a escucharte cantar.” 

Después de esto, Abdel Wahab hizo la carrera que se le conoce, volviéndose uno de los compositores más importantes del siglo XX, no solo en Alepo y en Egipto, sino que en todo el mundo árabe.

Esta historia nos enseña que en el mundo de la música árabe nadie puede alcanzar la gloria sin la aprobación de la Sammi3a de Alepo. Desde los tiempos antiguos y hasta la actualidad, Alepo es el punto de referencia del buen gusto musical y del Tarab en todo el mundo árabe.

ALEPO GUARDIAN DE LA TRADICIÓN. PUNTO DE REFERENCIA DEL ARTE MUSICAL ÁRABE

Otra anécdota interesante sobre Abdel Wahab cuenta su encuentro en Alepo con otro compositor leyendario, Omar Al-Batch (1885-1950), quien compuso obras que forman parte ahora del corpus clásico de Alepo.

Abdel Wahab viajó a Alepo en búsqueda de información sobre los Muwashahat. Una tarde, en una recepción donde todos los mejores músicos de Alepo se habían juntado, Abdel Wahab preguntó si alguien conocía algún Muwashah en Maqam al Sikah (un modo particular del sistema musical clásico árabe). Ese modo no solo era poco conocido, pero estaba considerado en Egipto como perdido desde mucho tiempo. Omar Al Batch contestó: “no solo es que tenemos un muwashah en ese modo sino que tenemos un conjunto de melodías (Wasla) entero. Pero ahora mismo no la podemos tocar porque a esta hora de la noche los astros no están alineados de la forma adecuada”. Entonces pidió a Abdel Wahab de volver la mañana siguiente.

Cuando Abdel Wahab se fue, los músicos se miraron perplejos y preguntaron a Al Batch “Porque dijiste esto? No tenemos ningún muwashah en ese modo, ahora que vamos a hacer?” Al Batch contestó “No es conveniente para una ciudad como Alepo de no tener ninguna pieza en ese modo, entonces voy a componer unas”

La misma noche, compuso no uno pero tres muwashahat en ese modo y los enseñó a los músicos y coristas. La mañana siguiente tocaron una Wasla entera en el Maqam Sikah para toda la asistencia incluyendo Abdel Wahab, quien quedó asombrado por esta música.

Esta historia nos recuerda que en el siglo XX en Alepo existía todavía un compositor capaz de crear música nueva y compleja siguiendo las reglas clásicas en cualquier modo musical tradicional, y también músicos capaces de aprender e interpretar esa música en tan solo una noche. Además mete en evidencia el papel prominente de los artistas de Alepo como punto de referencia absoluto y guardianes de las tradiciones del arte musical en el mundo árabe.

Hoy en día, Abdel Wahab y Oum Kalthoum son considerados por la mayoría de la gente como los más auténticos representantes de la música árabe clásica. Han triunfado en los medios y en el cine de la edad de oro con canciones inolvidables y han inspirado muchas generaciones de artistas. Abdel Wahab, Baligh Hamdi y los otros grandes compositores de la época propusieron numerosas innovaciones y las incorporaron a la tradición creando así un nuevo estilo de canciones capaz de alcanzar el Tarab a su vez, como sus predecesores clásicos.


Sus seguidores adoptaron éste nuevo estilo y el formato de canciones largas sin conocer el verdadero estilo clásico, la Wasla, que se ha perdido en casi todo el mundo árabe, excepto en Alepo.

Al igual de la Nawba andalusí pero al contrario de la canción larga, la Wasla es un conjunto de melodías instrumentales y vocales compuesto de partes muy distintas que desarrollan una gran variedad de energías y emociones. Su fineza y sofisticación nos inspira, y su gran diversidad puede enriquecer mucho nuestra danza. Además, la Wasla de Alepo tiene la particularidad de siempre acabar con los “Qudud”. Son canciones alegres típicas de Alepo, que invitan el público al baile. Para nosotras bailarinas, es un hermoso repertorio para explorar!

La música de Alepo tiene mucho que enseñarnos sobre el Tarab y consecuentemente sobre nosotros mismos. Desgraciadamente, debido a la guerra en Siria, muchos artistas de Alepo han tenido que dejar su ciudad, y han llevado su arte con ellos en el mundo entero. Aún así, Alepo sigue y seguirá siendo OUM AL TARAB, la madre del Tarab.


GRANDES VOCES DE ALEPO

Omar al Batch, Sabri Moudallal, Sabah Fakhri, Mohammad Khayri, Hamam Khayri, Mayada Hennawi







REFERENCIAS:
.- Jonathan H. Shannon «Among the Jasmine trees»
.- Christian Poche «Dictionnaire des musiques et des danses traditionnelles de la Méditerranée”
.- Amani: "The Music Temperaments and their influences on the audience and dance choreography"
.- Aleppo Art