lunes, 23 de octubre de 2017

QIYAN. LAS ESCLAVAS CANTORAS DE AL-ANDALUS.

Dwight F. Reynolds es profesor de lengua y literatura árabes en el Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de California en Santa Bárbara. Ha llevado a cabo investigaciones etnográficas sobre las tradiciones en el norte de África, Egipto y el Levante.

Entre los siglos VIII al XIII, las esclavas eran formadas para la composición y ejecución musical, la recitación y la composición de la poesía, el arte de embellecer su conversación con anécdotas literarias e históricas de entretenimiento, la artesanía de la caligrafía y la sombra-títeres, así como otras formas de arte, fueron una de las expresiones más elegantes y refinadas de la cultura islámica en España.


Ilustración de una mujer cantando en el mirador 
de Daraxa o Lindaraja de la Alhambra, en Granada
Estas mujeres fueron las principales contribuyentes y conductoras de la transmisión de las artes durante la edad de oro de la España Islámica. El profesor Dwight Reynolds explora las condiciones en las que estos esclavos fabulosamente caros vivieron sus vidas, fueron entrenados y comercializados, practicaron y realizaron sus artesanías, y en ocasiones lograron ejercer cierto control sobre sus propios destinos.

Su proyecto actual es el libro (El patrimonio musical de al-Andalus), que rastrea la música árabe-andaluza desde sus orígenes medievales hasta sus formas modernas en Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Israel, Palestina, Líbano, Siria y Yemen. La tradición musical andaluza, que se ha interpretado sin interrupción durante casi mil años, es una de las principales tradiciones de la música artística del mundo. Sorprendéntemente, desde la Edad Media hasta el presente, la tradición ha sido compartida por comunidades judías y musulmanas en muchas regiones de Medio Oriente.

Maricarmen Gómez Muntané, autora del libro "La música medieval en España, 2001", relata en el artículo "Las Esclavas Cantoras de Al-Andalus" para Música Antigua lo siguiente:

Gracias al historiador y biógrafo marroquí al-Makkarî (1591/2-1632), conocemos las circunstancias que llevaron al músico Ziryâb a trasladarse desde Oriente a Córdoba. Objeto de la envidia de un colega suyo, Ziryâb tuvo que abandonar la corte de Bagdad y marchar a Siria; allí, y debido a su fama, recibió la oferta de trasladarse a la corte de al-Hakam I, que murió justo cuando él llegó a Algeciras.

Su sucesor, Abd al-Rahmân II, le acogió con los máximos honores.

Dice al-Makkarî en su libro “Fragancia de perfumes de la tierna al-Ándalus” que Ziryâb era hombre de amplia cultura y gustos refinados, que le convirtieron en el árbitro de la moda de la corte cordobesa [...]

Ziryâb inventó nuevas formas musicales y sobre todo desarrolló un nuevo método de enseñanza del arte del canto, base de una escuela mantenida y desarrollada durante varias generaciones.

Según el método de Ziryâb, el aprendizaje de una canción se hacía por partes:

- en primer lugar se recitaba el poema con acompañamiento de un tamboril, lo cual permitía percibir la posición de los acentos,
- luego se procedía al aprendizaje de la melodía,
- y una vez retenida de memoria se aprendía a ornamentarla, faceta que era la que ponía de relieve las dotes musicales de un individuo.

Este método iba especialmente dirigido a la formación de cantoras, entre las cuales cabía distinguir dos clases: las de familia noble —qiyân— y las esclavas —yawârî—, que eran mayoría y a las que se educaba para posteriormente venderlas.

Echoes of Qiyan
Compilación músicas al-andalus (judía-musulmana-cristiana)

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